¿De qué trata una devaluación en Venezuela?


Publicado por el Diario El Mundo Economía y Negocios 25 feb 2016, Caracas . Venezuela.

El tema económico actual en Venezuela gira en torno al mercado cambiario y a las circunstancias presentes en el mercado petrolero internacional. El desgaste productivo nacional y el deterioro monetario del Bolívar han influido hasta el punto de hacer de la venezolana, una economía altamente dependiente del contexto cambiario, y de las condiciones bajo las que se transan las divisas internamente. La constante mitigación de la producción, y el detrimento de la situación económica en general, provocaron durante años una alta dependencia de productos importados con los cuales los venezolanos se valieron al momento de satisfacer el consumo doméstico, y esta situación, aunque sirvió por algún tiempo para mejorar el nivel de calidad de vida, continuó con la constante agresión hacia el aparato productivo interno y el deterioró aún más las condiciones económicas.

Tal deterioro poco se sintió durante los años de auge petrolero. El incremento que desde el año 2002 comenzó a gestarse en los precios de los hidrocarburos a nivel mundial hizo posible el mantenimiento de una tasa cambiaria relativamente baja, y que persiste hasta nuestros días (en el sentido que actualmente se compra mucho menos con Bs 6,3 en Venezuela que con USD 1,00 en el exterior). Esta coyuntura permitió medianamente anclar los precios de los bienes y servicios dentro del mercado nacional, aun cuando la producción registraba descensos importantes, pero también incentivó actividades de arbitraje (‘inversionistas’ –por no decir tramposos– con acceso a divisas baratas que luego las vendían a precios del mercado paralelo), y estimuló constantemente el surgimiento de una economía de puertos, en la que los ingresos en divisas por concepto petrolero pagaron las importaciones que sostuvieron la vida económica nacional.

Todo comenzó con un tamaño pequeño, y dentro de tan semejante abundancia poco significaba el arbitraje y los negocios mal intencionados con las importaciones. No obstante, todo fue cambiando a medida que el arbitraje se hacía superior, las importaciones crecían y los precios de los hidrocarburos se desplomaban en los mercados internacionales. Sin los mismos flujos de divisas es difícil sostener la misma demanda en el mercado cambiario. Si se les otorga divisas a los ‘arbitreros’ poco queda para importar bienes; si se importan todos los bienes ya se complica el pago del servicio de la deuda externa; y aunque lamentable, si se paga la deuda y se sigue arbitrando, entonces muchos quedarán sin alimentos, sin medicinas y sin vestimenta, por dejar sólo unos ejemplos. No alcanza para todos, y el gobierno parece inclinarse cada vez más por aquellos ‘inversionistas’ (con cuentas en Andorra o por ahí) y poca garantía guarda para las importaciones, sobre todo aquéllas que tienen que ver con bienes de capital con los cales recuperar la dinámica productiva interna.

Así que hay que devaluar. Y devaluar porque a una tasa de Bs 6,3 no alcanzan las divisas para todos. El problema es que al devaluar, todos los bienes importados, que en la realidad venezolana son muchos, se pondrán más caros, así como aquéllos otros que dependen directa o indirectamente de esas importaciones. Los rubros más sensibles de siempre son los alimentos y las medicinas, sobre todo para las personas menos provistas de recursos financieros, los más pobres. 

Sin embargo, el tópico no es tan simple como parece manifestarse. Una devaluación, aunque oportuna y con suficiente sentido, debe ser enfocada con la prudencia necesaria para eliminar las posibilidades de error y evitar complicar aún más las cosas. Devaluar a Bs 50 por USD 1,00, por ejemplo, no lograría quitar el incentivo que ostenta hasta ahora el arbitraje, puesto que sigue siendo rentable acceder a esas divisas para luego revenderlas en el mercado paralelo, cuyo precio supera con gran envergadura esa cantidad. Es poco probable que también desincentive las importaciones a favor de la producción nacional, y por lo tanto no solucionaría mucho el problema, sino que por el contrario auspiciaría un aumento del mercado paralelo de la divisa, y empeoraría la situación.

La devaluación debe suponerse a un nivel tal que un incremento del paralelo pase a ser ridículo, y ridículo porque nadie estaría dispuesto a pagarlo . Ese mismo nivel garantizaría un encarecimiento de las mercancías importadas hasta tal punto que dejen de ser rentables. Y esto último es bastante clave porque significaría también una propulsión para la producción y el empleo nacional. De manera que una devaluación podría representar o bien un alivio oportuno para la economía venezolana, o un empeoramiento generalizado de la situación. Todo depende del enfoque con el que los diseñadores de política miren al asunto, y del estímulo que se le brinde a la producción nacional en paralelo y a través planificaciones concatenadas integralmente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Wikipedia

Resultados de la búsqueda

Translate